Andromeda y Via Lactea

La Vía Láctea, la galaxia que alberga nuestro Sistema Solar y nuestro planeta, es sólo una de las más de 160 mil millones de galaxias que, se estima, contiene nuestro universo visible. En la escala cósmica de millones de años luz, nuestra galaxia no está aislada. Más aún, ella forma parte del llamado Grupo Local de galaxias, las que están débilmente ligadas gravitacionalmente, y en el cual nuestra galaxia y la llamada Gran Galaxia de Andrómeda dominan en masa. Ambas son grandes galaxias de forma espiral y contienen cada una más de 100 mil millones de estrellas, gas y polvo. Estos dos últimos, provenientes de estrellas que ya explotaron como supernovas, son componentes básicos para que se formen nuevas estrellas o, en otras palabras, son los que componen la industria natural de reciclaje cósmico.
 
Pero el punto fundamental de esta columna no es la formación estelar en estas galaxias, sino el hecho que tanto nuestra galaxia como Andrómeda van a chocar en unos años. ¿Cuántos años más? No hay que alarmarse, dicha colisión ocurrirá en no menos de 4 mil millones de años.

Este evento futuro es muy fácil de medir para los astrónomos. Es más, es una de las primeras mediciones en astronomía extragaláctica, que en un momento puso en tela de juicio lo que los astrónomos hemos corroborado con cada galaxia en el universo: que éste se está expandiendo y que todas las galaxias se alejan unas de otras. Ciertamente es así a gran escala, donde la expansión cósmica domina. Sin embargo, a pequeña escala extragaláctica (desde unos cuantos millones hasta unas decenas de millones de años luz), de los grupos y cúmulos de galaxias, esto no necesariamente es así. Aquí, la atracción gravitacional entre las galaxias domina, mientras que a escalas mayores las galaxias se dejan llevar por la expansión del universo.
 
El hecho de que Andrómeda es la galaxia espiral más cercana a la nuestra, a unos 2,5 millones de años luz, hizo que fuera uno de los primeros blancos para ser observados por nuestros telescopios a comienzos del siglo XX, para medir su "velocidad de alejamiento". Como el lector ya intuye, lo que se encontró es que Andrómeda se "aleja" a -110 km/s, o sea, dicho de otra manera, se acerca a 110 km/s. Así, y considerando su distancia, esto implica que nuestra galaxia y Andrómeda chocarán en unos 4 mil millones de años más.
 
Al leer la palabra colisión uno piensa lo peor: la desaparición del Sol y de la Tierra, el fin de la especie humana y, quizás, de todas las estrellas de nuestra galaxia. Pero, como suele ocurrir en ciencia, lo que se intuye no siempre es lo que ocurre u ocurrirá. Dado que el acercamiento entre las estrellas se debe a la gravedad, y la distancia entre ellas suele ser mucho mayor que sus diámetros, las colisiones son muy escasas. Más aún, para que dos estrellas choquen, deben tener trayectorias que estén dirigidas directamente una a la otra. Si esto no es así, lo que ocurre es que ambas se acercan cada vez más rápido, aumentando así la velocidad relativa entre ellas y, por consiguiente, la "fuerza centrífuga" que tiende a alejarlas. Esto impedirá que finalmente choquen.
 
Esta maravilla es una especie de "seguro automotriz", uno gratis ofrecido por la naturaleza, el que finalmente permitirá que cuando nuestra galaxia choque con Andrómeda, el encuentro entre sus estrellas pase "piola".
 
Si bien habrá un sinnúmero de encuentros estelares y estrellas que quedan orbitando unas a otras, se producirán muy pocos choques. E incluso, es posible que nuestro Sistema Solar pase a ser parte de la galaxia Andrómeda. Sorprendente… ¡pues habremos viajado a otra galaxia sin movernos de casa!

Por Gaspar Galaz Académico del Instituto de Astrofísica de la U. Católica de Chile