Primeros descubrimientos hechos en Júpiter por la sonda espacial Juno

Proyección ortográfica de imágenes captadas por la cámara JunoCam en las regiones polares norte y sur de Júpiter. (Foto: J.E.P. Connerney et al., Science (2017))

Primeros descubrimientos hechos en Júpiter por la sonda espacial Juno
 
 
Los primeros resultados científicos de la misión Juno de la NASA en Júpiter presentan al mayor planeta de nuestro sistema solar como un mundo complejo y turbulento, con ciclones polares del tamaño de la Tierra, sistemas tormentosos profundos que se introducen hasta muy abajo en el gigante gaseoso, y un campo magnético enorme que podría indicar que se genera más cerca de la superficie del planeta de lo que se creía hasta ahora.
 
“Llegar a Júpiter fue un largo viaje, pero estos primeros resultados ya demuestran que valió mucho la pena”, destaca Diane Brown, directiva del programa Juno en la central de la NASA en Washington.
 
Lanzada el 5 de agosto de 2011, la Juno entró en órbita alrededor de Júpiter el 4 de julio de 2016.
 
Entre los hallazgos que desafían algunas suposiciones muy aceptadas, se hallan imágenes que muestran los dos polos de Júpiter cubiertos con tormentas arremolinadas del tamaño de la Tierra y que están agrupadas de forma densa, rozándose entre ellas.
 
“Estamos desconcertados sobre cómo podrían formarse, cuán estable es la configuración, y por qué el polo norte de Júpiter no se parece al del sur”, confiesa Scott Bolton, del Instituto de Investigación del Sudoeste (SwRI) en Estados Unidos y miembro del equipo de científicos de la Juno. La gran pregunta sobre esto es si se trata de un sistema dinámico, y lo observado corresponde tan solo a una etapa que dentro de por ejemplo un año terminará, o si estamos ante una configuración estable y estas tormentas están circulando una alrededor de la otra de manera cotidiana.
 
Otro hallazgo indica que las bandas y otras zonas son realmente misteriosas, con la banda próxima al ecuador penetrando muy abajo, mientras que las de otras latitudes parecen evolucionar hacia otras estructuras.
 
 
Antes de la misión Juno, se sabía que Júpiter tiene el campo magnético más intenso de nuestro sistema planetario. Las mediciones de la masiva magnetosfera del planeta, tomadas desde la Juno, indican que el campo magnético de Júpiter es incluso más intenso que lo que preveían los modelos, y con una forma más irregular. Las mediciones indican que el campo magnético superó ampliamente las expectativas con unos 7,766 Gauss, una intensidad 10 veces superior a la máxima del campo magnético terrestre en la superficie de nuestro planeta.
 
Juno sigue una órbita polar alrededor de Júpiter, y la mayor parte de cada órbita transcurre muy alejada del gigante de gas. Pero, una vez cada 53 días, su trayectoria la acerca a Júpiter por encima del polo norte, donde empieza un tránsito de dos horas (de polo a polo), volando de norte a sur, mientras toma fotos y efectúa mediciones de muchas clases.
 
La comunicación con la lejana nave tiene sus limitaciones; la descarga de los seis megabytes de datos recogidos durante cada tránsito puede llevar un día y medio. Pero ciertamente vale la pena aguardar a que lleguen.